Rentokil Initial advierte de que las fuertes rachas de viento están acelerando la dispersión de esta oruga urticante y aumentando el riesgo en parques y zonas urbanas
La sucesión de episodios de viento intenso registrados en las últimas semanas está teniendo un efecto directo sobre la presencia y el impacto de la procesionaria de pino (Thaumetopoea pityocampa), una oruga altamente urticante que supone un serio riesgo para mascotas y personas.
Así lo advierte Rentokil Initial, compañía líder en control de plagas e higiene ambiental, ante el aumento de avisos y casos atendidos por veterinarios tras los últimos temporales.
Aunque la procesionaria es una especie conocida y habitual en determinadas épocas del año, Rentokil alerta de que el cambio en los patrones meteorológicos, con más episodios de viento fuerte, está alterando su comportamiento. Las rachas intensas favorecen el desprendimiento de los bolsones de los pinos, el arrastre de las orugas y la dispersión de sus pelos urticantes, lo que incrementa la probabilidad de contacto en zonas de paso como parques, jardines y áreas urbanas.
Aumento de casos en clínicas veterinarias
Esta situación ya se está traduciendo en un aumento de intervenciones veterinarias. En los últimos días, clínicas de distintas zonas del país como Murcia y Alicante, entre otras, han atendido a perros con síntomas compatibles con el contacto con procesionaria, como inflamación del hocico y la lengua, salivación excesiva, vómitos o lesiones que pueden ser graves si no se actúa con rapidez.
En algunos casos, el contacto se produce incluso sin que el animal llegue a tocar directamente a la oruga, debido a los pelos urticantes que quedan suspendidos o depositados en el entorno tras episodios de viento.
«Los temporales no solo afectan al arbolado o a la movilidad, también están influyendo en la dispersión de determinadas plagas», explica Iñigo García Ugarte, responsable del Centro de Excelencia de Aves y Fitosanitarios de Rentokil Initial. «La procesionaria ya no es solo un problema localizado en entornos forestales, sino un riesgo que puede aparecer de forma repentina en espacios urbanos tras las rachas de vientos fuertes», añade.
Desde la compañía subrayan que este fenómeno se enmarca en un contexto más amplio de cambio climático, que está intensificando los eventos meteorológicos extremos y modificando el comportamiento de numerosas especies. En el caso de la procesionaria, esto implica una mayor imprevisibilidad y una ventana de riesgo más amplia para la población y, especialmente, para las mascotas.
Recomendaciones para reducir el riesgo
Ante esta situación, Rentokil recomienda extremar la precaución tras días de viento intenso, evitar que los perros olfateen el suelo en zonas con pinos, no tocar nunca a las orugas ni a sus nidos y acudir de inmediato al veterinario ante cualquier síntoma sospechoso.
Asimismo, insiste en la importancia de la prevención y de una gestión profesional de la plaga en espacios públicos, comunidades de vecinos y zonas verdes como medida clave para reducir riesgos.
La proliferación de noticias recientes sobre perros afectados por la procesionaria pone de relieve la necesidad de concienciación y vigilancia en un escenario climático cambiante, en el que fenómenos aparentemente puntuales, como el viento, pueden tener un impacto directo en la salud animal y humana.









